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Avancemos
¡ Avanza !
¡Llora !
Si tu camino está cubierto de piedras puntiagudas y tus pies son fuertemente lastimados...
¡Llora!
Pero no dejes de caminar.
Cree que al final del camino hay un sendero luminoso, lleno de avisos solamente para ti, para conducirte hacia lo que es mejor para tu Vida, hacia lo que puede detener tu llanto.
¡Grita !
Si tempestades y vientos fuertes te azotan, buscando empujarte de vuelta al punto de partida, intentando llevarte hacia el desánimo o la locura...
¡Grita!
Pero no te dejes llevar.
Cree que hay un momento divinamente pre-establecido para que los vientos se calmen, para que las tempestades cesen y frente a tu resistencia, ese momento se anticipará y suaves brisas lograrán que esboces una sonrisa de victoria.
¡Rebélate!
Si volcanes lanzan lava sobre todo lo que estás construyendo, sobre todo lo que ya erguiste con todo tu esfuerzo, rebélate.
Pero no dejes de construir.
Cree que las llamas se apagarán, el volcán se aquietará y finalmente, no tendrás solamente cenizas para recoger.
¡Blasfema !
Si Dios parece estar sordo ante tu llamado y ciego para tus necesidades, ¡Blasfema!
Pero no pierdas tu Fe en Él.
Cree que Él es ciego y sordo, sí, pero solamente para tus blasfemias.
Él sabe que todavía no percibiste las lecciones contenidas en cada dificultad que vives.
Cree que cuando venzas y aprendas tales lecciones, allá estará Él cara a cara contigo y orgulloso del hijo valeroso que eres.
¡Llora! ¡Grita! ¡Rebélate! ¡Blasfema!
Pero no te dejes caer en la tentación de creer que Dios no te socorrerá...
¡Avanza!
Aunque sea entre llantos, gritos, rebeliones y blasfemias, ¡Avanza!
Cree en que para Dios tú eres alumno, eres un hijo amado, eres un niño inocente.
¡AVANZA!
Silvia Schmidt
Hoy llegó a mi buzón este mensaje...
Tal vez lo conozcan, en mi caso no lo
conocía y como todos ustedes yo también tengo días en que siento cierta debilidad, cierto cansancio...
Más de una vez en estos años cerré mis puños con fuerza para poder seguir...
Sentí también en algunos momentos que Dios no estaba a mi lado...
Como todos
sentí el alma desgarrada, me encontré con una mujer distinta cada día al mirarme al espejo.
Tuve días en que
creí que no podía más... que era demasiado... que mis fuerzas se agotaban...
Un día dije "no puedo más", entré a una iglesia y le dije al Señor:
Ayudame... Aliviame esta carga... Mi mochila es
pesada...
¡¡
Ayudame!!
Ese día
sentí que no estaba sola... Le di un lugar enorme en mi vida...
Desde ese día comparto mi vida con el Señor... de una manera distinta.
Él solo me pide que siga, que avance, que luche... y lo hago con fe en un mañana mejor.
¡Avancemos!
No nos dejemos vencer... No estamos solos...
Recuerden aquel texto maravilloso "Pisadas en la arena"...
Cuando vemos un solo par de pisadas en la arena es porque Dios nos lleva en sus brazos.
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